Hay dos etapas en la vida distanciadas en el tiempo y gemelas entre sí: El Comienzo y el Final de la juventud. Esta es una de ellas.
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Balanza

viernes, 23 de septiembre de 2011


Me pregunto por qué no acertamos a valorar aquello que tenemos hasta que no estamos a punto de perderlo. Me doy cuenta de cuantos momentos inigualables desperdiciamos con ello.

Y es tan fácil… Se trata simplemente de mirar a través del prisma que tenemos delante.

Me abstraigo hurgando dentro de mí misma y veo cada vez más lejana la maraña de confusión, que en otras etapas me asaltaron. Días plomos, cargados de nubes espesas que se adentraban con poder sibilino en mi alma. Días opacos y oscuros. Días muertos.

Tantos días, tantos momentos…

Despierto y compruebo que lo que ayer era futuro es hoy un presente distinto al imaginado, con la balanza inclinada hacia la esperanza.

Fuera también está todo verde, aún es pronto para que el otoño comience a mostrarse. Yo me muestro a mí misma la vida que poseo y me siento agradecida.

Foto de Aquí

Luminosidad

sábado, 3 de septiembre de 2011


Lejos quedaron los días de mar y arena, de viento de levante o de poniente, de noches escuchando el arrullo de las olas y soñando bajo una cúpula de plateadas estrellas.
Casi pasó el verano que estos días ha traído consigo el anuncio de un inminente otoño.

Deseo mucho que llegue.

Continúo con mi aprendizaje en esta nueva etapa. El azar ha hecho que comience a aprender a conocerme a la par que mi vida toma el rumbo marcado por la naturaleza.

Esta tarde mis ojos lo ven todo con una luminosidad distinta, el agua caída dejó la atmósfera limpia y transparente, trayéndome el presagio de cómo tal vez pueda ser mi futuro. 


Todo es cuestión de ponerle empeño.

Foto de Aquí 

Silencio

martes, 26 de julio de 2011

Es noche. Me he retirado a mi rincón y me he quedado a solas y a oscuras, tan sólo con el resplandor de la luna que ya comienza a asomar tras las copas de los árboles en la lejanía. El silencio es total y la quietud sorprendente. Algo extraño parece existir en derredor, algo extraño e inexplicable, misterioso tal vez.

Miro a los faroles que cuelgan de las esquinas de la casa. Dan una luz débil y azulada, insinuando las sombras del patio. Algunas mariposas nocturnas vuelan dando tumbos alrededor de sus luces y en su torpe vuelo se estrellan contra los cristales cegadas por ellas.

Todo lo demás parece descansar. Yo empiezo a temer a una soledad que me tortura en mis pensamientos. Temores carentes de sentido que se apoderan de mí y me hacen predestinar un incierto futuro.

Dejo que la noche se cuele por la ventana y cuelgo mis pensamientos en las estrellas antes de entregarme al sueño, imaginando que tal vez esa soledad a la que temo no sea tan solitaria cuando llegue.

Aún es pronto.

Fuera, sigue reinando el silencio.

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Nardo

miércoles, 29 de junio de 2011

Ya empieza a dormirse el nardo que hace tiempo floreció. Pétalos tersos, puros y blancos, tímidos, empujados a abrirse a la vida cargados inocencia y de futuro, comienzan ahora el camino de retorno, acelerado peregrinaje hacia una estancia desconocida.

No lucen su color tan níveo ni se muestran tersos como antaño. Ahora van cargados de vivencias que los han tornado sepia y que ajaron un poco su tersura y su aroma, dulces sentidos atrapados en el tiempo vivido.

Marchan cabizbajos, añorando un poco del verde incierto y del rojo brillante que poseyeron, testigos mudos que aseveraban esa pronta primavera. 

Encorvados se adentran en un sendero sin meta, duro peregrinaje de permanencia y final desconocido.

Pétalos cansados que obligan al nardo a refugiarse en el único lugar que posee: él mismo.

Solitaria

miércoles, 20 de abril de 2011

Me he convertido en una persona solitaria.

El paso del tiempo, las vivencias, las malas o buenas experiencias que haya podido tener, han hecho de mí una persona aislada y reclusa incluso conmigo misma.
Ya casi ni siquiera me reconozco. Los días pasan para mí monótonos y vacíos, carentes de luz que recibir, ocultos de sentimientos que regalar…. Mi yo más lejano es barrido por un viento que sopla fuerte arrastrando todo a su paso, dejándome inmersa en esta opacidad densa que me impide ver lo que hay en mí.

Mi sensibilidad desde los primeros pasos me ha llevado a irme escondiendo paulatinamente dentro de un lugar que casi ni yo conozco. El paso del tiempo lo ha ido acentuando. Las pérdidas que he sufrido en mi camino me han hecho ocultarme como se oculta el caracol ante el más mínimo movimiento en el exterior de su concha.

Y me queda tanto por dar, tanto por regalar y tal vez tanto por sentir…

Sin embargo siento que el tiempo se termina, que a cada instante que respiro me queda uno menos por respirar.

Me acompaña en estos momentos una maravillosa melodía: Waht A Wonderfull World, de Louis Amstrong.

Fuera el sol derrama sus rayos inmisericordes sobre todo lo que alcanza, sin embargo, dentro de mi llueven gotas amargas.

Imagen de Aquí

Espera

jueves, 12 de agosto de 2010

El estío provoca en mí una laxa pasividad que me obnubila la menta y el espíritu. Ansío que vuelvan aquellos días cargados de brumas y humedades, cuando las tardes se tornan doradas por los últimos rayos de sol y por las hojas marchitas que caen de los árboles.
Aún queda, pero soy consciente de que esa espera pasará en un abrir y cerrar de ojos, tan sutil y efímera es esta vida que yo vivo, imagino también igual que la de todos.

Comparo a veces estas etapas de la vida con las mías propias, que en cada una se transforma mi sentir y mi percepción.

Recuerdo que en un principio me confundía un poco la brusquedad de los cambios. Luego, paulatinamente me fui habituando a ellos, en un devenir de épocas distintas y dispares entre sí.
Y las acepté.

Aún así, sigo añorando el otoño….

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Soledad

lunes, 1 de marzo de 2010


Por muchos deseos que a veces tenga de huir, sé que mi sitio está aquí. Mi horizonte también. Un cierto atisbo de impotencia me asalta algunos momentos, y recuerdo cuando hace ya tiempo, en alas de la recién estrenada juventud me recreaba en mi amor a la soledad, invisible soledad que me acompañó durante mucho tiempo y que nunca llegó a abandonarme del todo.

Es curioso, por aquel entonces y a pesar de recrearme en esa soledad la temía.

Ahora ya no le tengo ningún miedo.

Foto de Aquí

Yo

lunes, 8 de febrero de 2010

Siempre he visto esta etapa de mi vida como algo sumamente lejano, tardío, incluso inaccesible para mí. Y ha llegado tan rápido…

Por momentos me sorprendo viviendo de lleno en aquello que nunca pensé que llegaría.

Merma la vida, se desbordan los sentimientos provocados por nuevas situaciones que a veces se me escapan de las manos, se escurren resbaladizas lo mismo que se escapa el agua entre los dedos.

Aquello que en otros momentos creía viejo hoy lo pienso joven, tal es la transformación de los momentos que se van desgranando por el camino, y que adopto como algo propio y personal porque no puede ser de otra forma.

Son mis momentos, mis etapas, mi vida, en definitiva, yo.


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