Hay dos etapas en la vida distanciadas en el tiempo y gemelas entre sí: El Comienzo y el Final de la juventud. Esta es una de ellas.
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Silencio

martes, 26 de julio de 2011

Es noche. Me he retirado a mi rincón y me he quedado a solas y a oscuras, tan sólo con el resplandor de la luna que ya comienza a asomar tras las copas de los árboles en la lejanía. El silencio es total y la quietud sorprendente. Algo extraño parece existir en derredor, algo extraño e inexplicable, misterioso tal vez.

Miro a los faroles que cuelgan de las esquinas de la casa. Dan una luz débil y azulada, insinuando las sombras del patio. Algunas mariposas nocturnas vuelan dando tumbos alrededor de sus luces y en su torpe vuelo se estrellan contra los cristales cegadas por ellas.

Todo lo demás parece descansar. Yo empiezo a temer a una soledad que me tortura en mis pensamientos. Temores carentes de sentido que se apoderan de mí y me hacen predestinar un incierto futuro.

Dejo que la noche se cuele por la ventana y cuelgo mis pensamientos en las estrellas antes de entregarme al sueño, imaginando que tal vez esa soledad a la que temo no sea tan solitaria cuando llegue.

Aún es pronto.

Fuera, sigue reinando el silencio.

Foto de Aquí

Sueño

miércoles, 10 de marzo de 2010

Soñé que escapaba de algún lugar que me causaba clautrofobia buscando horizontes nuevos y quedé sorprendida al encontrarme en un sitio conocido. Me adentré por un estrecho sendero, que se insinuaba entre la yerba hacia la masa opaca del macizo de pinos. Bajo sus ramas, estaba aún más oscuro que en campo raso. Un frío húmedo subía de la tierra tapizada de hojas secas. El precoz crepúsculo de invierno agrupaba los pinos como un rebaño. Detrás de los primeros troncos de siluetas familiares, se alineaban sus hermanos misteriosos, todos cortezas gestantes, brazos retorcidos, harapos de negra podredumbre. Tuve miedo, pero aún así me adentré lentamente, a tientas en él.
Una raíz rajaba la tierra.
Musgos fofos se hundían bajo mis pies para atraerme hacia algún hoyo lleno de pájaros muertos.
Levanté la cabeza y vi, detrás de los ramajes deformes, el montón de nubes difuminadas sobre un fondo de cielo gris. El mismo viento, que empujaba y despedazaba aquellos monstruos vaporosos, se abismaba allí abajo, en la columna de árboles.
Creí percibir, a lo lejos, el grito trágico de una lechuza, señal inequívoca de desgracias…

Desperté empapada en un sudor frío y tiritando. Me apretujé contra las mantas y vi que tras la ventana se colaba sin tapujos la atrevida luz de la luna.

Yo sentí que no ya no quería moverme de este lugar.

Foto de Aquí

Miedo

domingo, 1 de noviembre de 2009

 
La inseguridad llega hasta mi en pegajosas oleadas, me desconcierta y me aturde.
Siempre he estado con ella a cuestas pero es ahora cuando más pesada la siento y cuando llega a convertirse en miedo.

Parece inverosímil que a estas alturas de mi vida llegue en ocasiones a sentir como cuando era niña.

Solo sé que ahora, en estos momentos, siento miedo.



Photo de Aquí

 
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