Hay dos etapas en la vida distanciadas en el tiempo y gemelas entre sí: El Comienzo y el Final de la juventud. Esta es una de ellas.
Mostrando entradas con la etiqueta Ocaso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ocaso. Mostrar todas las entradas

Brumas

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Comienza a opacarse la tarde. Despacio se adentra en la penumbra llenando de grises los rincones umbríos del entorno que me rodea. Caminos musgosos cubiertos de verdín, a trozos impregnados de humedad, se pierden serpenteantes en la lejanía, adentrándose en una bruma opaca.

La tarde envejece.

Tal vez en esta etapa de la vida me sienta yo igual. Envejeciendo. Extraña etapa que lo mismo me hace renacer con el trino de los gorriones cuando amanece, o decaer al mismo compás que la tarde. Como ahora.

Se acercan nubes de lluvia, y aunque aún es temprano, ya comienzan a cantar los mirlos anunciando su recogida.
También yo deseo recogerme, muy, muy dentro de cualquier espacio en el que me pueda sentir protegida, porque cada vez son mayores los momentos en me siento falta de protección, sola, incomprendida, ignorada incluso por mí misma.

Abro la ventana y dejo que se cuele el vientecillo húmedo que arrastra a las nubes. Junto a él se cuela también la penumbra del exterior, el frío húmedo y una semioscuridad que se adueña de la estancia.

Y de mi corazón.

Foto de Aquí

Interiores

lunes, 28 de septiembre de 2009

Este verano que agoniza en mi vida se apaga. No sé dentro de cuándo será su partida; no sé si faltan aún meses o años para que termine y comience a renacer en un temido otoño. Pero sé que estoy metida de lleno en ese descenso.

A veces me tiendo en el verde de la hierba y por momentos me quedo callada e inmóvil, a solas conmigo misma, escuchando únicamente mi propia respiración, que se mezcla con los sonidos de la tierra que me rodea. La humedad del suelo me llega a los huesos, y siento que mi carne es como un horno que tuesta mi cuerpo poco a poco, y que llegará a hacerlo desaparecer un día.

Sopla un viento seco que me azota y se me antoja la boca de una bestia alentando encima de mí, aliento mojado y caliente que rechazo.

Siento sed y el deseo de beber rompe todo lo que en por unos instantes mi mente ha forjado en torno a mí, devolviéndome a la realidad.
Una realidad que acepto y de la que me siento orgullosa. Una realidad que a veces temo. La realidad del próximo otoño de mi vida.

Photo de aquí

Crepúsculo

lunes, 14 de septiembre de 2009

Ya empieza a dormirse el nardo que hace tiempo floreció. Pétalos tersos, puros y blancos, tímidos, empujados a abrirse a la vida cargados inocencia y de futuro, comienzan ahora el camino de retorno, acelerado peregrinaje hacia una estancia desconocida.

No lucen su color tan níveo ni se muestran tersos como antaño. Ahora van cargados de vivencias que los han tornado sepia y que ajaron un poco su tersura y su aroma, dulces sentidos atrapados en el tiempo vivido.

Marchan cabizbajos, añorando un poco del verde incierto y del rojo brillante que poseyeron, testigos mudos que aseveraban esa pronta primavera.
Encorvados se adentran en un sendero sin meta, duro peregrinaje de permanencia y final desconocido.

Pétalos cansados que obligan al nardo a refugiarse en el único lugar que posee: él mismo.

 
Secreter - Templates para novo blogger